El lago de Braies se ha convertido en la imagen misma de las Dolomitas: aguas de color verde turquesa, el embarcadero de madera sobre pilotes, la Croda del Becco reflejada en la superficie... Un icono que la serie «Un passo dal cielo» dio a conocer al gran público y que las redes sociales han multiplicado. Al amanecer, antes de que lleguen las multitudes, sigue siendo un lugar que emociona.
El pueblo es apenas un puñado de caseríos en el valle cerrado del parque natural Fanes-Senes-Braies: sin tráfico de paso, solo bosques, la fiesta del pueblo y silencio. En verano el acceso está regulado: la tranquilidad es una elección consciente, y funciona. Dar la vuelta al lago te lleva una hora a pie, un ritual que absolutamente nadie se salta.
En los alrededores de Braies
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