La catedral de Orvieto es una de las cimas del gótico italiano: la fachada de Maitani, oro y mármoles a rayas, prepara para la capilla de San Brizio, donde Luca Signorelli pintó un Juicio Final de cuerpos y demonios que fulminó a Miguel Ángel. Todo ello sobre una peña de toba que es en sí misma un monumento.
El Pozo de San Patrizio, excavado en 1527 por Sangallo con su doble hélice de 248 escalones para las mulas, y la ciudad subterránea de grutas etruscas duplican Orvieto en profundidad. En superficie, el Classico blanco en las enotecas y los callejones medievales: a una hora de Roma, otro mundo.
En los alrededores de Orvieto
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