Pegada a Pescara sin interrupción, Montesilvano se erige como el gran arenal del Abruzzo adriático: kilómetros de arena dotada de todos los servicios, hoteles para familias y un carácter playero que multiplica su población en verano. Arriba en la colina, el casco antiguo de Montesilvano Colle conserva la tranquilidad y las panorámicas que el litoral cambió por el ajetreo moderno.
La ciudad figura además entre los centros de congresos y deportivos más dinámicos de la región. Su ubicación es su mejor baza: el Gran Sasso y los pueblos del interior quedan a una hora, la Costa dei Trabocchi a media hora y la animación nocturna de Pescara a solo diez minutos pedaleando por el paseo marítimo.
En los alrededores de Montesilvano
Los destinos contados por nuestra redacción más cercanos, con la distancia en línea recta.