El 15 de octubre de 2017, el papa Francisco canonizó a Sant'Angelo d'Acri, el predicador capuchino que en el siglo XVIII encendía las plazas del Regno di Napoli: la basílica que custodia sus restos convierte a Acri en punto de peregrinación para toda Calabria. El propio nombre de la localidad procede del griego ákra, «la cumbre», y su ubicación lo confirma.
Asentada a más de 700 metros de altitud entre los valles del Mucone y del Calamo, esta ciudad de 21.458 habitantes es una de las puertas de entrada a la Sila Greca. Un museo de arte contemporáneo alojado en un palacio señorial añade un matiz inesperado a este balcón de montaña.
En los alrededores de Acri
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