Pozzuoli se asienta sobre un supervolcán: los Campi Flegrei, esa caldera viva que hace subir y bajar el suelo a sus pies. Se trata del bradisismo, el mismo fenómeno que dejó las marcas de los moluscos marinos en las columnas del «Tempio di Serapide», que en verdad era el antiguo mercado. El anfiteatro Flavio, el tercero más grande de Italia, conserva unos subterráneos asombrosos, mientras que el Rione Terra, la vieja ciudadela desalojada en 1970, ha vuelto a abrir sus puertas para mostrar su yacimiento arqueológico.
Aquí se crió Sophia Loren y de su puerto zarpan los ferrys hacia Procida e Ischia. El mito sale al paso en cada rincón: el lago d'Averno, que para los romanos marcaba la entrada al inframundo, se encuentra a tan solo diez minutos.
En los alrededores de Pozzuoli
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