La «Perla Verde» del Adriático ha hecho de las vacaciones un arte aplicado: Viale Ceccarini es el paseo y salón urbano donde el aperitivo es toda una institución, las playas equipadas elevan cada año el listón de sus servicios y los parques —con Aquafan a la cabeza, templo de los toboganes desde los años ochenta— atraen a generaciones de familias y jóvenes.
Las termas y el nuevo paseo marítimo aportan bienestar a la fórmula. En verano, Riccione es un ecosistema de rituales: el amanecer en la playa, la piadina y las discotecas en la colina. Detrás de su fachada cosmopolita se encuentra una hospitalidad familiar que constituye la verdadera tecnología de la Riviera.
En los alrededores de Riccione
Los destinos contados por nuestra redacción más cercanos, con la distancia en línea recta.