En 1957, al ensanchar la carretera de la costa, obreros y arqueólogos descubrieron en la gruta de Tiberio los fragmentos de varios grupos escultóricos colosales: el cegamiento de Polifemo, Escila, una odisea de mármol que el emperador quiso para su villa junto al mar. El museo de Sperlonga los exhibe recompuestos junto a la gruta, ofreciendo un conjunto único en el mundo.
Arriba, el pueblo blanco trepa por el promontorio entre callejones, arcos y escalinatas con el sello de la Grecia tirrénica: está entre los más bellos de Italia y las playas situadas a sus pies acumulan Banderas Azules. Roma y Nápoles se encuentran a la misma distancia, convirtiéndolo en la escapada ideal para los que saben dónde ir.
En los alrededores de Sperlonga
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