Los «Bagni di Bormio» ya se conocían en la Antigüedad —el propio Plinio dejó constancia de ellos— y las piletas talladas en la roca de Bagni Vecchi, con el agua a 37 grados y el valle desplegado a sus pies, siguen ofreciendo una experiencia termal única en todos los Alpes. El centro medieval, jalonado por palacios con frescos y su torre del reloj, fue durante siglos una parada obligada en la ruta entre Venezia y Grigioni.
El deporte terminó de consolidar el mito: la pista Stelvio figura entre los descensos más técnicos de la Coppa del Mondo y en 2026 Bormio acogió las pruebas olímpicas de esquí alpino masculino. Durante el verano, el Passo dello Stelvio y sus 48 curvas de horquilla se convierten en la meca de los ciclistas: en este enclave, la montaña jamás conoce la temporada baja.
En los alrededores de Bormio
Los destinos contados por nuestra redacción más cercanos, con la distancia en línea recta.