Goethe la definió como un rincón del paraíso, D.H. Lawrence vivió allí tres años, y el Grand Tour la consagró terraza de Europa: desde Taormina la mirada abarca a la vez el mar Jónico y el Etna humeante. El Teatro Antiguo, fundado por los griegos en el siglo III a. C. y readaptado por los romanos, tiene el telón de fondo más escenográfico del Mediterráneo y en verano sigue siendo un escenario vivo.
Abajo, la playa de Isola Bella con su reserva; arriba, el pueblo de Castelmola con su vino de almendra. Sí, es cara y mundana: lo es desde hace doscientos años, y sigue mereciendo la pena.
En los alrededores de Taormina
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