Allí donde el lago de Garda se estrecha entre las montañas, Riva fue durante siglos el puerto meridional del Imperio Habsburgo: su elegancia centroeuropea pervive en los palacios, y al sanatorio de los hermanos von Hartungen acudieron a reponerse Thomas Mann y Franz Kafka. La Rocca emerge sobre el agua albergando su museo, mientras que el Bastione, al que se sube en teleférico panorámico, regala una panorámica fabulosa del lago y los olivares.
El viento que sopla puntual cada tarde —el Ora— ha convertido a Riva y Torbole en una capital europea de la vela y el windsurf, y sus paredes rocosas son un verdadero eldorado para la escalada. Deporte, la dinastía habsbúrgica y olivos: la orilla trentina del Garda es otra historia, y empieza justo aquí.
En los alrededores de Riva del Garda
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