Los habitantes de Foligno bromean con que viven «en el centro del mundo»; lo cierto es que se sitúan justo en el centro de Umbría y sobre un llano, algo poco habitual por estos parajes: de ahí su larga historia como nudo de caminos, impresores y comercio. Fue aquí donde en 1472 vio la luz la primera edición impresa de la Divina Commedia, un hito que su Museo de la Imprenta exhibe con orgullo.
Dos veces al año, en junio y septiembre, la Giostra della Quintana devuelve el siglo XVII a sus calles: diez distritos, seiscientos figurantes en traje de época y jinetes que ensartan aros cada vez más pequeños. Palazzo Trinci, con sus frescos góticos, supone la gran sorpresa artística, mientras que el caserío de Rasiglia y sus manantiales quedan a solo veinte minutos.
En los alrededores de Foligno
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