Aquí nació hacia el 480 san Benito, padre del monacato occidental y patrón de Europa: su regla —«ora et labora»— partió de esta cuenca entre los Sibillini. El terremoto de 2016 hirió duramente a Norcia, basílica incluida; la reconstrucción avanza y visitarla hoy es también un gesto de apoyo a una comunidad que no se ha rendido.
Su otra vocación está en el nombre común que la ciudad ha regalado al italiano: la norcineria, el arte de la charcutería. Embutidos, prosciutto IGP y la apreciada trufa negra —celebrada a finales de febrero en Nero Norcia— siguen siendo el motivo por el que los sibaritas suben hasta aquí. Castelluccio y su floración quedan a solo media hora.
En los alrededores de Norcia
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