La Basilicata apenas roza el Tirreno durante 30 kilómetros, y los aprovecha al máximo: Maratea es una sucesión de calas de tonos negros y turquesas bajo una montaña vertical, presidida por el Cristo Redentore —21 metros de mármol blanco, entre las estatuas de Cristo más altas del mundo— con los brazos abiertos sobre el golfo di Policastro desde 1965.
El pueblo, apodado «la ciudad de las 44 iglesias», entrelaza callejuelas, portadas señoriales y pequeñas plazas perfectas para alargar las noches. En su puerto se mezclan embarcaciones tradicionales y veleros, y las cuevas marinas se exploran junto a los propios pescadores. Un rincón fuera de las rutas habituales, algo que forma parte de su encanto.
En los alrededores de Maratea
Los destinos contados por nuestra redacción más cercanos, con la distancia en línea recta.