«Torna a Surriento», compuesta en 1902, convirtió este mirador sobre el golfo de Nápoles en objeto de añoranza universal antes incluso de haberlo contemplado. Sorrento se alza sobre una terraza de toba cortada a pico sobre el mar: abajo quedan los dos barrios marineros de Marina Grande y Marina Piccola; alrededor, los huertos de limoneros de los que nace el limoncello y la taracea en madera, que aquí es un arte antiguo.
Su ubicación es su gran baza: Capri a veinte minutos en hidroala, Pompeya a media hora en el tren Circumvesuviana y la Costa Amalfitana justo tras el promontorio. Pero concédele al menos una velada para ella sola, cuando los autobuses se marchan y las calles del centro huelen a azahar.
En los alrededores de Sorrento
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