La Piazza Grande, la catedral románica de Lanfranco y Wiligelmo y la torre Ghirlandina forman un conjunto patrimonio UNESCO desde 1997 — y es solo el principio de la densidad modenesa. Aquí el vinagre balsámico tradicional envejece décadas en las acetaie familiares, aquí nació Luciano Pavarotti en 1935, y a pocos kilómetros Maranello fabrica el mito Ferrari.
La mesa es una carrera ganada de antemano: tortellini, zampone, lambrusco, y la Osteria Francescana de Massimo Bottura, que llevó dos veces a Modena a lo más alto de la clasificación mundial de restaurantes. Ciudad compacta, bicis por todas partes, sustancia por todas partes.
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