Entre la laguna y el mar abierto emerge la llamada Isla del Sol: Grado fue el refugio donde se resguardaron los habitantes de Aquileia al huir de las invasiones, y la basílica de Sant'Eufemia, con sus mosaicos del siglo VI y su recinto de sarcófagos, conserva intacta esa atmósfera paleocristiana. Su casco histórico dibuja un entramado veneciano en miniatura, repleto de callejuelas y sandalias de playa.
La playa, orientada al sur, recibe sol durante todo el día; de ahí su apodo. El primer domingo de julio, el Perdon di Barbana traslada en una procesión de embarcaciones a la Madonna hacia la isla santuario de la laguna: fe y tradición marinera en una misma estampa.
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