Contemplada desde las alturas, Palmanova dibuja una estrella de nueve puntas perfecta. Venecia la fundó en 1593 como una máquina de guerra ideal: una ciudad fortaleza de plano radial donde cada calle desemboca en el hexágono de la Piazza Grande. Desde 2017 forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro de las obras de defensa venecianas.
Lo mejor es recorrerla a pie: sus tres niveles de baluartes, las puertas monumentales y las galerías de contramina que se exploran con guía. Al caer la tarde, la plaza de armas se convierte en un salón lleno de terrazas a los pies del Duomo dogal. Una utopía militar jamás conquistada por la fuerza que hoy solo conquistan los ciclistas del domingo.
En los alrededores de Palmanova
Los destinos contados por nuestra redacción más cercanos, con la distancia en línea recta.