Catulo la cantó como «joya de las penínsulas», y su península estrecha alarga Sirmione cuatro kilómetros dentro del lago de Garda. En la entrada, la Rocca Scaligera del siglo XIV, rodeada de agua, es uno de los castillos más escenográficos de Italia; en la punta, las Grutas de Catulo — la mayor villa romana del norte — descienden entre olivos hacia un lago color Caribe.
En medio, las termas sulfurosas conocidas desde la Antigüedad y las callejuelas donde vivió Maria Callas. El truco es la hora: antes de las diez o después de las dieciocho, cuando la península vuelve a respirar y el Garda se vuelve de oro.
En los alrededores de Sirmione
Los destinos contados por nuestra redacción más cercanos, con la distancia en línea recta.