Cantù presume de tres señas de identidad bien distintas: el mueble y el diseño —cuyos talleres artesanales trabajaron junto a los grandes arquitectos del siglo XX—, el encaje de bolillos, transmitido entre sus escuelas y su museo, y el baloncesto. Y es que el Pallacanestro Cantù conquistó dos Copas de Europa en los años ochenta, una hazaña memorable para una ciudad diez veces más pequeña.
Fuera del centro, la basílica de Galliano —joyero del románico lombardo consagrado en 1007, con frescos de los más antiguos de la región— merece por sí sola el viaje. A caballo entre Como y la Brianza, el saber hacer artesanal es aquí todo un estilo de vida.
En los alrededores de Cantù
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