Nichelino custodia una de las maravillas de la Casa de Saboya: la Palazzina di Caccia di Stupinigi, la obra maestra del rococó que Filippo Juvarra diseñó en 1729 para las cacerías reales. Reconocida por la UNESCO junto a las Residenze Sabaude, destaca por el ciervo de bronce sobre la cúpula y el gran trazado circular de bosques y avenidas que convergen en ella. Napoleón se alojó en sus estancias; hoy alberga el mobiliario original e importantes exposiciones.
La ciudad que se extiende a su alrededor, nacida con la industria turinesa del siglo XX, vive su revitalización gracias a los parques a lo largo del río Sangone y a su cercanía a la capital: el centro de Turín está a veinte minutos y Stupinigi a solo cinco.
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