Aquí nació, el 14 de octubre de 1892, Giuseppe Di Vittorio, el jornalero que llegó a ser el sindicalista más querido de Italia: su casa museo y la plaza que lleva su nombre relatan una historia de superación que encarna la identidad misma de Cerignola. Ciudad ligada al Tavoliere y a los grandes latifundios, hoy se alza como capital agrícola: su aceituna «bella di Cerignola», enorme y dulce, llega a las mesas de medio mundo.
La catedral Tonti, con su gran cúpula de finales del siglo XIX, domina la llanura. Fue también en estos campos donde se libró en 1503 la batalla de Cerignola, la primera contienda ganada —según recogen los manuales— gracias al uso de armas de fuego portátiles.
En los alrededores de Cerignola
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