El 16 de agosto de 1972, un submarinista aficionado vio sobresalir un brazo de bronce entre la arena de Riace: los dos guerreros griegos del siglo V a. C. rescatados aquel día constituyen hoy el tesoro del Museo Archeologico Nazionale di Reggio y justifican por sí solos el viaje a Calabria. La ciudad los custodia asomada al Stretto, a lo largo del paseo marítimo que la tradición —citando a D'Annunzio— define como «el kilómetro más bello de Italia».
En los días propicios, sobre el Stretto se deja ver la Fata Morgana, ese espejismo que parece acercar Sicilia. A los pies del Aspromonte crecen los bergamotos: su aroma constituye el alma secreta de los grandes tés del mundo.
En los alrededores de Reggio di Calabria
Los destinos contados por nuestra redacción más cercanos, con la distancia en línea recta.