Aversa fue el primer condado normando de Italia: en 1030 Rainolfo Drengot lo recibió en feudo, y desde este baluarte los normandos partieron a la conquista del sur. La catedral con su cúpula octogonal y el casco antiguo de las cien iglesias conservan aquel rango; la Casa Cimarosa recuerda al compositor que nació aquí en 1749.
El otro gran orgullo se sirve en la mesa y en la copa: la mozzarella de búfala de la llanura y el Asprinio, el vino blanco que crece «maridado» con los álamos en hileras altísimas, una herencia etrusca única en Europa. Nápoles y Caserta están a veinte minutos: Aversa se encuentra en medio, con un carácter propio.
En los alrededores de Aversa
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