Battipaglia resulta joven para los estándares italianos —es municipio independiente solo desde 1929, surgido de una colonia agrícola borbónica—, pero su llanura es antiquísima: la piana del Sele, donde pastan las búfalas que dan una de las mozzarellas más afamadas de Campania. Las queserías se pueden visitar, y probar un «bocconcino» recién elaborado es una experiencia única.
El pequeño castillo medieval domina desde lo alto esta ciudad laboriosa, nudo agrícola e industrial de la zona de Salerno. La ubicación es estratégica: Paestum con sus templos a un cuarto de hora, y la Costa Amalfitana y el Cilento a media hora.
En los alrededores de Battipaglia
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