Carbonia se fundó en 1938 junto a la gran mina de Serbariu y se conoce como la ciudad del carbón: levantada por decreto en apenas dos años, con su plaza monumental y su torre de estilo littorio, representa hoy uno de los casos de estudio más interesantes del urbanismo del siglo XX. Tras su cierre, la explotación se convirtió en el Museo del Carbone, donde puedes descender a las galerías provisto de linterna, a menudo acompañado por antiguos mineros.
A muy poca distancia se despliega el territorio de Sulcis, caracterizado por sus playas de granito e islas: Sant'Antioco —unida a la costa por un istmo— y Carloforte, con sus habitantes de tradición tabarquina. Una verdadera historia obrera convertida en patrimonio, entre el mar y la memoria.
En los alrededores de Carbonia
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