Cento dio al mundo a il Guercino: Giovanni Francesco Barbieri, nacido aquí en 1591, colmó iglesias y la pinacoteca con lienzos que hacen de la ciudad un pequeño santuario del barroco emiliano. La fortaleza del siglo XIV y los soportales de la calle principal completan el retrato de una capital de la llanura entre Ferrara y Bologna, herida por el terremoto de 2012 y paciente en sus labores de restauración.
La otra cara es el Carnaval: hermanado con el de Rio de Janeiro, despliega carrozas alegóricas y máscaras —el Tasi a la cabeza— en una fusión entre samba y tradición emiliana única en Europa. Salama da sugo y pinacoteca: aquí los opuestos conviven de maravilla.
En los alrededores de Cento
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