Piazza dei Martiri es una de las plazas más amplias de Italia, un rectángulo renacentista que los Pio —señores de Carpi durante tres siglos— diseñaron como carta de presentación: en un lado, su castillo convertido en museo; en el otro, el largo pórtico que aún sostiene el comercio local. La confección de punto hizo el resto: el distrito textil de Carpi lleva décadas vistiendo a las grandes firmas de moda.
A pocos kilómetros, el campo de Fossoli —de donde también partió Primo Levi— es hoy un espacio de memoria nacional, cuyo relato se completa con el Museo del Deportato, ubicado en el castillo. El lambrusco y los tortelli se encargan de mantener bien en alto la tradición emiliana.
En los alrededores de Carpi
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