Pioltello tiene la forma que tiene por su historia: una franja larga y estrecha, de norte a sur, porque el municipio nació el primero de enero de 1870 de la fusión de dos pueblos hasta entonces independientes, Pioltello y Limito, y el campo de en medio se llenó después, con el barrio de Seggiano. El año anterior se había pensado a lo grande — un Gran Pioltello con Rodano, Rovagnasco, Briavacca e incluso Segrate —, pero los pueblos dijeron que no. El primer documento que nombra a Pioltello, todavía en la forma Plautellum, es de 1020, y Limito aparece en la misma fuente pocos años después: desde entonces los dos están documentados sin interrupción. Bajo Seggiano, mientras tanto, ha salido a la luz una pequeña necrópolis del siglo tercero después de Cristo.
Desde 1780, cada veinticinco años, sin saltarse un turno, Pioltello Vecchia celebra su Jubileo Mariano: una fiesta que llega una vez por generación. Y cada Viernes Santo, en Seggiano, sale la procesión de Lu Signuri di li Fasci, que trajo aquí la comunidad llegada de Pietraperzia, en la provincia de Enna: una Semana Santa siciliana en el extrarradio milanés. Hoy uno de cada cuatro residentes es extranjero, y en el rione Satellite tres de cada diez niños de infantil y primaria vienen de fuera; el ayuntamiento respondió con un consejo intercultural, uno de los pocos intentos de la zona de mantener abierto un diálogo. Pioltello se llama a sí misma la ciudad de los tres parques — las Cascine, Trenzanesio con su villa Invernizzi y el bosque de la Besozza, donde está creciendo un bosque urbano — y Milán queda a doce minutos de tren.