En 1459, el papa Pío II Piccolomini decidió trasformar su aldea natal en la «ciudad ideal» del Renacimiento: en tres años, el arquitecto Rossellino diseñó la plaza, la catedral, el palacio y la perspectiva perfecta que todavía fascina. Pienza es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1996 —ocho años antes que el Val d'Orcia que la rodea— y constituye el mirador por excelencia sobre las colinas de arcilla y los cipreses más fotografiados de la Toscana.
El Palazzo Piccolomini, con su jardín colgante abierto al monte Amiata, se puede visitar; las calles via dell'Amore y via del Bacio hacen honor a lo que prometen sus nombres. El pecorino de Pienza, curado en barrica o bajo ceniza, es el otro gran monumento de la localidad.
En los alrededores de Pienza
Los destinos contados por nuestra redacción más cercanos, con la distancia en línea recta.