Su propio nombre es toda una lección de historia: Vittorio Veneto nació en 1866 al unirse Ceneda y Serravalle para honrar al rey, y en el otoño de 1918 bautizó la batalla que puso fin a la Gran Guerra en el frente italiano —el Museo della Battaglia la explica con rigor y sin retórica—. Serravalle, resguardada entre cortados rocosos, es un enclave cautivador: la piazza Flaminio, soportales con frescos y talleres artesanos.
Ceneda responde con su catedral y el museo dedicado a Lorenzo Da Ponte, el libretista de Mozart nacido aquí en 1749. A su alrededor se despliegan las colinas del prosecco y el bosque del Cansiglio: la esencia pura del Véneto.
En los alrededores de Vittorio Veneto
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