El monolito blanco de Pizzomunno — veinticinco metros plantados en la playa — recibe a quien llega, junto con la leyenda del pescador petrificado por amor que cada cien años revive una noche. Vieste es la capital playera del Gargano: un casco antiguo de escaleras y arcos sobre el promontorio, kilómetros de arena a los lados, y al sur la costa de los trabucchi y de las grutas marinas que explorar en barca.
A la espalda, la Foresta Umbra — hayedos UNESCO en el corazón del parque nacional — y los pueblos blancos de Peschici y Vico. En verano está llena, sí: junio y septiembre son su mejor versión.
En los alrededores de Vieste
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