Piazza Salandra es el salón barroco más sorprendente del Salento después de Lecce: la aguja de la Immacolata, el sedile y las fachadas en tono miel dan forma a una escenografía que poquísimos viajeros conocen, lo cual resulta todo un privilegio. Nardò fue durante mucho tiempo la segunda ciudad del Salento, y su catedral superpone fascinantes frescos bizantinos y góticos.
Su franja costera corresponde al Parco di Porto Selvaggio: un pinar al borde del acantilado, aguas cristalinas y una cala en la que bañarte tras dar un paseo por el bosque, conformando uno de los tramos de litoral más hermosos de Puglia. Las masserie dedicadas al vino negroamaro terminan de redondear la experiencia.
En los alrededores de Nardò
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