En el término municipal de Cisterna florece lo que el New York Times bautizó como el jardín más romántico del mundo: Ninfa, la ciudad medieval abandonada que la familia Caetani transformó en un edén de rosas, arroyos y ruinas. Un lugar que solo abre en fechas contadas para las que hay que reservar entrada como si se tratara de un concierto. En el centro de la localidad, el palazzo Caetani custodia toda esta historia.
Pero Cisterna es también memoria cruda: durante la batalla de 1944, tras el desembarco de Anzio, los rangers estadounidenses sufrieron aquí cuantiosas bajas, y la ciudad reconstruida ostenta la medalla de plata al valor civil. Entre campos de kiwis y viñedos —estás en la cuna del vino Bellone—, Roma y el mar quedan a tan solo media hora.
En los alrededores de Cisterna di Latina
Los destinos contados por nuestra redacción más cercanos, con la distancia en línea recta.