El 19 de febrero de 1797, Napoleón dictó aquí a Pío VI el Tratado de Tolentino, mediante el cual se enviaron a París decenas de obras maestras de los Estados Pontificios. De este modo, esta localidad de las Marcas entró por partida doble en la historia, ya que en 1815 fue también el escenario de la batalla en la que Joaquín Murat perdió el Reino de Nápoles. Todo este legado se concentra en una población de 20.336 habitantes en el valle del Chienti.
Sin embargo, el gran reclamo de los peregrinos se remonta a una época más lejana: la basílica de San Nicola da Tolentino custodi el Cappellone, íntegramente decorado con frescos de la escuela de Rímini de principios del siglo XIV, que constituyen uno de los ciclos de influencia giottesca más deslumbrantes de las Marcas. A las afueras de la ciudad, el torreado Castello della Rancia vigila la llanura desde el siglo XIV.
En los alrededores de Tolentino
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