Pinerolo fue la ciudad de la caballería: su escuela militar, a la que acudían oficiales de medio mundo, inventó la equitación natural del capitán Caprilli, y el Museo Nazionale dell'Arma di Cavalleria guarda sus sillas de montar, estandartes y leyendas. Otra historia planea sobre la memoria local: aquí estuvo encerrado en el siglo XVII el Hombre de la Máscara de Hierro, el prisionero sin rostro de la fortaleza francesa.
La basílica de San Maurizio contempla los tejados desde la acrópolis; el Duomo gótico y las calles con porches componen un salón al pie de las montañas. Allí, Galup hornea desde 1922 su característico panettone bajo glaseado: aquí mismo comienzan los valles olímpicos.
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