Hasta 1646, este núcleo agrícola situado en la falda meridional del Etna se llamaba Plachi. Fue la adquisición por parte de la familia noble de los Gravina, procedente de Puglia, lo que transformó el antiguo caserío en un principado y le dio su nombre actual. Durante siglos, la economía local se sustentó casi de forma exclusiva en el trabajo del campo.
A partir de los años sesenta, un intenso flujo migratorio procedente de la cercana capital transformó de forma radical la estructura de la localidad. Hoy en día, Gravina di Catania supera los 26.500 habitantes y ocupa el segundo lugar en densidad de población de toda Sicilia, marcando una clara transición de la vida rural a la de un activo polo urbano.
En los alrededores de Gravina di Catania
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