El Ponte Vecchio de Bassano es de madera por empeño de Palladio, quien lo diseñó en 1569 con una estructura flexible para resistir las arremetidas del río Brenta. Destruido y reconstruido en varias ocasiones —la última a manos de los Alpini, que lo convirtieron en su gran símbolo—, sigue siendo uno de los puentes más queridos de Italia. En sus dos extremos te topas con destilerías históricas: aquí la familia Nardini elabora su grappa desde 1779.
La ciudad invita a pasear por un elegante salón véneto repleto de plazas con frescos, donde su museo municipal conserva una destacada colección de Jacopo Da Ponte y perdura el recuerdo de los célebres impresores Remondini. El monte Grappa, santuario de la Gran Guerra, custodia el horizonte desde las alturas: un destino donde la historia y los tragos caminan de la mano.
En los alrededores de Bassano del Grappa
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