Durante cuarenta años, de aquí salieron los míticos Alfa Romeo: la planta de Arese, activa desde 1963, fabricó el Giulia, el Alfetta y el 33, convirtiéndose en una firma sagrada para la industria automovilística italiana. Hoy esa historia se puede revivir en persona: el Museo Storico Alfa Romeo —«La macchina del tempo», reestructurado en 2015— exhibe el 33 Stradale, monoplazas de Formula 1 y setenta años de diseño repartidos en seis plantas de auténtico culto para los apasionados del motor de medio mundo.
Este municipio de 19.138 habitantes al noroeste de Milán ha pasado página sobre su antiguo recinto industrial, donde hoy se levanta uno de los centros comerciales más grandes de Europa. Sin embargo, si te apasionan los coches, Arese sigue significando una sola cosa: el Biscione.
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