El castillo Malaspina vigila desde lo alto, la fortaleza que albergó la corte de los duques de Massa y Carrara: abajo, la piazza Aranci —la única gran plaza italiana flanqueada en tres de sus lados por una doble hilera de naranjos— y el rojo palazzo Ducale recuerdan la pequeña capital que fue. A la espalda se alzan los Alpes Apuanos del mármol; enfrente, Marina di Massa extiende sus playas de arena hacia la Versilia.
La clave está en esa combinación: pasar la mañana en una cantera o por los senderos apuanos, la tarde en la playa y la noche disfrutando de pescado y lardo di Colonnata. La Toscana vertical y la marinera, unidas en un mismo municipio.
En los alrededores de Massa
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