Michelangelo la entregó al arte sin llegar a pintarla jamás: la batalla de Cascina de 1364, ganada por los florentinos a los pisanos, fue el tema del cartón perdido que el Buonarroti preparó para el Palazzo Vecchio en competencia con Leonardo —copias y dibujos perpetúan sus celebrísimos desnudos. La Cascina real, una villa amurallada a orillas del Arno, conserva su trazado de calles paralelas y su pieve románica.
Desde hace un siglo y medio es la ciudad del mueble: sus talleres y fábricas de mobiliario la han transformado en un distrito famoso en toda Italia. Pisa queda a un cuarto de hora y el litoral se extiende un poco más allá.
En los alrededores de Cascina
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