Velathri fue una de las doce ciudades de la dodecápolis etrusca, y Volterra jamás ha dejado de serlo: la Porta all'Arco conserva sus desgastadas cabezas de piedra etruscas, mientras que el Museo Guarnacci —entre los museos públicos más antiguos de Europa, creado en 1761— custodia la «Ombra della Sera», la figurilla de bronce estilizada que parece un Giacometti de hace dos mil años, además de cientos de urnas de alabastro.
El alabastro sigue siendo el oficio artesanal por excelencia: los talleres locales lo tornean hasta revelar sus transparencias. El teatro romano, la fortaleza medicea y los cortados de las Balze completan una ciudad suspendida entre el cielo y las colinas arcillosas, que se mantiene milagrosamente auténtica.
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