La escalinata de Santa Maria del Monte asciende a lo largo de 142 peldaños, y cada uno luce un revestimiento de mayólica pintada: representa el manifiesto vertical de Caltagirone, capital siciliana de la cerámica desde tiempos anteriores a los árabes y patrimonio UNESCO dentro de las localidades tardobarrocas del Val di Noto. A finales de julio, la escalera se enciende con miles de candiles de aceite que forman figuras para la festividad de San Giacomo.
Los talleres de los ceramistas —decenas de ellos, entre la tradición y la innovación— constituyen el auténtico museo al aire libre, junto al centro oficial de la cerámica. Los nacimientos de terracota, durante la Navidad, representan el otro gran motivo de orgullo de la ciudad.
En los alrededores de Caltagirone
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