Adrano contempla el Etna desde una terraza de lava antigua: nació como Adranon, fundada por los griegos de Dionisio junto al santuario del dios Adranos, y conserva tramos de las murallas de aquella época. El castillo normando, una torre del homenaje cuadrada mandada construir por el conde Ruggero, alberga el museo cuyos hallazgos relatan tres mil años de historia del Simeto.
Sobre el río, el ponte dei Saraceni —un arco medieval tendido sobre gargantas de basalto— figura entre los pasos antiguos más espectaculares de Sicilia. En Pascua, la Diavolata escenifica desde hace siglos el duelo entre ángeles y demonios: un teatro sacro popular que justifica por sí solo el viaje a esta ladera menos transitada del Etna.
En los alrededores de Adrano
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