Dentro de esta cueva están los huesos de un ciervo que ya no existe. Es el megaceros sardo, pariente del gigantesco ciervo de las estepas europeas que, aislado en la isla, se fue empequeñeciendo a lo largo de las generaciones hasta convertirse en un ciervo enano. El yacimiento fósil se encontró en 1995, durante una inmersión exploratoria.
Qué ver
La cueva se abre en el complejo kárstico de punta Giglio, a pocos kilómetros al noroeste de Alghero, y se articula en tres niveles. Al principio la llamaban simplemente cueva de punta Giglio; luego se dedicó al buceador que la había explorado, y al final se impuso el nombre que le dieron sus ciervos.
Vale la pena detenerse en lo que significa encontrar huesos de ciervo en una cueva hoy sumergida. Cuando aquellos animales vivían el mar estaba mucho más bajo, la cueva estaba seca y se entraba andando. Luego los hielos se fundieron, el agua subió y lo selló todo: por eso los restos se han conservado.
La visita
Solo se llega buceando, con un centro de buceo y la titulación adecuada; el sitio está dentro de un área protegida y los fósiles no se tocan ni se recogen. Media jornada con la salida en barco.
El consejo de la redacción
Si no bucea, suba al promontorio de punta Giglio, que se recorre a pie o en bicicleta entre el monte bajo y los puestos militares de la segunda guerra mundial. Llegue al borde y mire abajo: bajo esa agua está la cueva, y dentro de la cueva un animal que se hizo pequeño para sobrevivir a una isla.
