Esta iglesia del siglo dieciséis de Barumini tiene algo que las iglesias de pueblo tienen pocas veces: una galería que la envuelve por dos lados, con columnas sobre base cuadrada y arcos apuntados. Servía de refugio y de lugar de encuentro, porque la fiesta de un santo se hacía fuera al menos tanto como dentro.
Qué ver
La planta es sencilla, rectangular, con dos puertas y una sola capilla. Al presbiterio se sube por cuatro escalones de piedra cortados en medio hexágono, el suelo es de barro cocido y el púlpito es todo de madera. La luz entra por un único óculo circular, así que el interior es oscuro y cambia mucho según la hora.
En las paredes laterales se abren tres osarios por lado: aquí dentro se enterraba, como en casi todas las iglesias europeas antes del siglo diecinueve. A mediados del dieciocho se ordenó cerrar el cementerio anejo, pero en 1817 se reabrieron cuatro fosas, señal de que la norma y la necesidad no se llevaban bien.
La visita
La iglesia está en el centro de Barumini, a pocos minutos de la parroquial y del yacimiento arqueológico; es una iglesia subsidiaria, así que abre sobre todo para los oficios y para la fiesta de la santa. Un cuarto de hora.
El consejo de la redacción
Desde la galería levante los ojos a la espadaña: hay dos campanas, y en una la fecha de fundición está escrita mitad en números romanos y mitad en cifras árabes. En una iglesia rehecha varias veces las campanas suelen ser el documento más fiable: un edificio se reforma, una campana lleva encima el año en que se coló.
