Turín celebra a su patrón el 24 de junio, día de san Juan Bautista. Es la fecha en que la ciudad se detiene, y la que está ligada a su catedral, la única iglesia renacentista de Turín.
Patronos, en realidad, Turín tiene dos: junto al Bautista está la Madonna della Consolata, la devoción mariana más arraigada de la ciudad.
