En 1948 el arquitecto Gaetano Averna la reconstruyó con planta central octogonal, cinco años después de que el bombardeo aliado del 9 de julio de 1943 arrasara el edificio anterior. Es la tercera iglesia dedicada a santa Lucía levantada en Caltanissetta, heredera de una devoción que en la ciudad hunde sus raíces en el siglo XVII.
Qué ver
La iglesia asoma al corso Umberto I, en el ángulo norte del barrio de San Rocco, y la planta de ocho lados la distingue enseguida de las iglesias de nave de la ciudad. En el interior se conserva un crucifijo de bronce de notable factura, donado por el escultor Michele Tripisciano, natural de Caltanissetta y devoto de la santa: salió intacto del bombardeo de 1943 y es la pieza que une la iglesia actual con la destruida. En el portón de entrada se cuentan diez placas de bronce que narran episodios de la vida de santa Rita y de santa Lucía. Vale la pena detenerse antes de entrar, porque el relato en imágenes empieza ya en el umbral.
La visita
El edificio de hoy es el último capítulo de una historia de tres siglos. Junto a la puerta norte de la ciudad — la puerta de Santa Lucia, hoy desaparecida — se alzaba la iglesia de la Madonna dell'Arco in Santa Lucia, consagrada el 13 de abril de 1614 y atendida por una congregación propia. Fue demolida en 1830 junto con la puerta, para abrir la nueva carretera hacia Palermo. Entre 1838 y 1846 la iglesia se reedificó unos metros más allá, frente al solar de la vieja Madonna dell'Arco, a lo largo de la calle que los vecinos llamaban el «stratuni di Santa Lucì», el actual Corso Umberto I. Destruida en 1943, renació con la forma octogonal que vemos hoy.
El consejo de la redacción
Busca el crucifijo de Tripisciano: es el único fragmento que sobrevivió a la iglesia del siglo XIX y da la medida de lo que se perdió en 1943. La iglesia está en la calle principal, así que conviene incluirla en un paseo por el Corso Umberto I, deteniéndote en las placas del portón antes de cruzar el umbral.
