Tras la de Santa Águeda, es la fiesta religiosa con más participación de Catania. El 8 de septiembre, día de la Natividad de María, el santuario se llena a las ocho de la mañana para la «svelata»: la imagen de la Virgen Niña asciende lentamente sobre el altar mayor entre fuegos artificiales y la banda que toca en la plaza.
El momento más esperado es la procesión marítima: la «Bammina» cruza el golfo de Ognina en una barca escoltada por embarcaciones engalanadas e iluminadas, y se lanzan ramos de flores al agua en memoria de los muertos en el mar. En torno al programa religioso giran la fiesta del pescado, torneos y conciertos en el viejo barrio del puerto, cuyo nombre procedería, según la leyenda, de la divinidad fluvial Ongia.
