En 1517 Venecia ordenó arrasar todos los edificios en una milla alrededor de las murallas de Verona, para dejar campo libre a la artillería. De aquella destrucción sobrevivió un murete con un fresco: una Virgen con el Niño entre dos santos. La gente empezó a ir a rezar ante aquel trozo de revoco que había quedado en pie, y el obispo decidió construir una iglesia alrededor.
Qué ver
El proyecto se encomendó a Michele Sanmicheli, el arquitecto que por entonces rehacía las defensas de la ciudad. Las obras empezaron en 1559, el año de su muerte, y siguieron treinta años; el fresco se colocó detrás del altar mayor cuando la obra estaba aún abierta. La planta es central, con el cimborrio y el pórtico que giran alrededor.
Entre el diseño de Sanmicheli y lo que se construyó hay diferencias: Vasari escribió que la obra había sido estropeada en varios puntos por la mezquindad y el escaso juicio de quienes supervisaban los trabajos. La iglesia fue después restaurada tras un terremoto y ampliada en los años treinta del siglo veinte, tomando el aspecto que tiene ahora.
La visita
La iglesia está en el barrio de San Michele Extra, en la periferia este de Verona, a diez minutos en coche del centro; entrada libre con horarios ligados a los oficios. Media hora.
El consejo de la redacción
Vaya detrás del altar mayor y mire el fresco: es un fragmento de muro que escapó a una demolición militar, y todo lo demás, la cúpula, las columnas, los cincuenta años de obra, existe para proteger ese trozo de revoco. Es la relación entre un objeto y su contenedor perfectamente invertida.
