Entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, en un robledal donde hoy se abre el largo Madonna de Pescara, unos campesinos encontraron pintada sobre una piedra la imagen del Descendimiento, con la Virgen y el corazón traspasado por siete espadas. Aquel episodio, seguido años más tarde por el milagro de la lluvia del 12 de mayo, que salvó las cosechas de la sequía, dio origen a la devoción a la Virgen de los Siete Dolores. Erigida en parroquia en 1665 por el obispo Raffaele Esuberanzio y consagrada oficialmente en 1757 por el obispo Gennaro Fezzelli, la iglesia pasó a los Frailes Menores Capuchinos en 1948 y fue elevada a basílica menor en 1959 por el papa Juan XXIII.
Qué ver
La basílica tiene planta de cruz latina y una fachada escalonada dividida por pilastras jónicas, que en los años sesenta recuperó el color sobrio del ladrillo visto al retirarse el viejo revoco. El campanario, terminado en 1888, remata en una cúpula de cebolla. El interior neoclásico, de tres naves, conserva en la bóveda central roleos vegetales de estuco de finales del siglo XVIII. En la nave derecha destaca la monumental capilla votiva de la Cona, del siglo XVII, con tabernáculo de estuco, columnas salomónicas, angelotes y la pintura popular de la Dolorosa, que lleva a los pies los instrumentos de la Pasión y los dados de los soldados romanos. Otra capilla, protegida por una reja, guarda la talla procesional de madera con vestido negro bordado por el pueblo, coronada en 1907 por el obispo Vincenzo Sardi. Entre las demás obras están la estatua de san Roque esculpida en 1856 por Giuseppe Ronzi de Penne, un templete de madera del siglo XVI procedente de la antigua iglesia de San Giuseppe dei Cappuccini, un lienzo del siglo XVIII atribuido a Pasquale Bellonio de Ortona en la nave izquierda, una pintura de Basilio Cascella y una obra donada en los años ochenta por Luigi Baldacci. El altar mayor está presidido por el Crucifijo de madera terminado en 1907, mientras que en el ábside luce un mosaico moderno con el Bautismo de Jesús.
La visita
La basílica es la sede episcopal de la archidiócesis de Pescara-Penne y a su lado está el pequeño convento levantado en los años cincuenta para los capuchinos. Desde la nave derecha se pasa a un vestíbulo que guarda la colección de exvotos. Cada 12 de mayo se celebra aquí la jornada de acción de gracias en recuerdo del episodio de la lluvia.
El consejo de la redacción
Fíjate con calma en los detalles de la pintura votiva de la Cona, en la nave derecha: a los pies del Cristo muerto están representados con minucia no solo los instrumentos del tormento, sino también los dados con los que jugaban los soldados romanos.
